Las aglomeraciones y reuniones o fiestas nocturnas en los balnearios parecen ser una constante en los primeros días de enero, pese a la advertencia de las autoridades y al control que realizan efectivos de la Policía y Prefectura.
Vecinos de Punta del Este denuncian que todas las noches, después que cierran bares y boliches, cientos de personas, en su mayoría jóvenes, se reúnen en la rambla sin cuidar las medidas de distanciamiento o tapabocas, y compartiendo vasos o botellas.
Las autoridades intervienen, se dispersan, y vuelven a juntarse en otro sitio de la rambla Mansa o Brava.
Mientras tanto, comerciantes de La Barra aseguran que la temporada es mala y que trabajan a un 20 o 30% de la capacidad.
Llama la atención que hay espacio de sobra para estacionar en la calle principal del balneario y hasta los cuidacoches advierten que el movimiento es muy inferior a otros años.
LA PEDRERA
El alcalde de La Paloma anunció que fue clausurado el parador de la playa del Barco en La Pedrera por organizar una fiesta que derivó en una importante aglomeración de jóvenes en la arena que debió ser dispersada por personal de Prefectura.